Cuando calienta el sol
María Luisa Medellín/Agencia Reforma
Miercoles, 04 de Agosto, 2010 16:20:54
MÉXICO, DF - El ardiente calor de los días de verano agota, irrita, incluso puede ser mortal.
Para enfrentarlo, los vasos sanguíneos se dilatan y permiten que la sangre caliente de las zonas internas llegue cerca de la piel para que el organismo se refresque.
En consecuencia, el corazón se acelera por el esfuerzo extra de bombeo, ya que ese torrente regresa con más facilidad al músculo cardiaco.
"Pero si el corazón es débil, la sangre podría empezar a estancarse en los pulmones dificultando su oxigenación, con un riesgo de muerte", advierte el fisiólogo Jorge Valenzuela Rendón.
Aunque hay toda una serie de mecanismos de defensa para mantener el balance entre producción y pérdida de calor, como la sudoración, la respuesta hormonal y el aumento de la sed.
"La sudoración es la vía principal para eliminar el exceso de la temperatura corporal. Varía mucho de un individuo a otro, dependiendo de las condiciones del medio ambiente, el grado de aclimatización de la persona o su nivel de actividad física".
El especialista calcula que por cada litro de sudor que el organismo evapora se eliminan 580 kilocalorías, y este calor es transferido al medio ambiente.
El problema es que al sudar se pierden, además, agua y sales. Entonces, una hormona antidiurética entra en acción para conservar el agua en la orina, así como otra lo hace para intentar recuperar el sodio.
Valenzuela Rendón refiere que el cerebro también detecta estas deficiencias y manda una señal que genera la necesidad de ingerir líquidos y sal.
Sin embargo, hay ocasiones en que estos mecanismos son insuficientes para regular la temperatura corporal y, al aumentar progresivamente, se presenta el llamado "golpe de calor" o "heat stroke", que provoca la falla de diversos órganos internos, entre ellos el cerebro.
Cuando la humedad es demasiada en el ambiente, como ocurre en los últimos tiempos por el calentamiento global, se presentan más casos de este tipo.
"Las personas en mayor riesgo incluyen a los menores de 5 años, los mayores de 65, obesos severos y quienes realizan gran actividad física al sol es decir, personas con mecanismos de compensación muy disminuidos".
El urgenciólogo Azael Sanguino Pérez detalla que el golpe de calor es condicionado por agotamiento excesivo al permanecer expuesto a temperaturas altas.
"Los electrolitos bajan, empieza la deshidratación, la piel se enrojece, hay dolor de cabeza punzante, náuseas, vómitos y pérdida del estado de conciencia.
"A estos pacientes hay que enfriarlos rápidamente, retirarlos de la exposición solar y estabilizarlos, pero lo más importante es prevenir: hacer actividades deportivas al aire libre o muy temprano o muy tarde, tomar agua o bebidas hidratantes y permanecer en casa o en espacios cerrados en las horas en que más calienta el sol".
Entre los más vulnerables
El fisiólogo Valenzuela Rendón menciona que los diabéticos ven afectada la respuesta de sudoración, especialmente en las extremidades, y a ello contribuyen su pobre control de glucosa y disfunciones en el sistema nervioso que no permiten una correcta vasodilatación.
"Estos pacientes deben mantenerse hidratados, evitar las bebidas alcohólicas, que aumentan la pérdida urinaria de agua y estar alerta a signos como el mareo, desmayo, sudoración excesiva, calambres musculares, piel fría, sudorosa, cefalea y frecuencia cardíaca alta", sugiere el fisiólogo.
Los hipertensos son otro grupo vulnerable, ya que su tratamiento incluye diuréticos, por lo que se incrementan las pérdidas de agua en la orina.
"Adicionalmente, la vasodilatación puede aumentar la cantidad de líquido sanguíneo que regresa a su corazón, acumulándolo también en los pulmones (insuficiencia cardiaca congestiva)".
Valenzuela Rendón explica que en los obesos la grasa funciona como aislante y retrasa la conducción de calor del centro del cuerpo hacia la periferia.
"Las personas con obesidad tienen menor superficie corporal relativa por la cual eliminar calor, por lo tanto, se les dificulta mantener la temperatura corporal, frente a un ambiente caluroso".
Protege tu piel
Las consecuencias de exponerse al sol son a corto y largo plazo. A corto plazo se pueden producir quemaduras solares y deshidratación. A largo plazo, el envejecimiento temprano de la piel, con la aparición de manchas (paño, pecas), arrugas y disminución del grosor de la dermis y epidermis.
El dermatólogo Sergio González dice que también puede haber lesiones premalígnas, por ejemplo, lentigos solares y queratosis actínicas, o lesiones malignas como el cáncer de piel.
Por ello, recomienda el uso de protectores o bloqueadores solares con factor de protección de 50 (FPS), que se apliquen cada cuatro horas y después de meterse al agua el uso de telas ligeras en colores claros, pero de tejido cerrado, manga larga, pantalones y sombrero si es posible.
Además, evitar exponerse a los rayos solares entre las 11 de la mañana y las cuatro de la tarde, cuando el sol es más intenso.
"Hay un problema muy frecuente en esta temporada. Se llama dermatitis de berloque o fotofitodermatosis, y se produce cuando la persona se expone al sol tras aplicar en forma accidental el zumo de la cáscara de cítricos o algunas plantas, así como ciertos perfumes", señala González.
"Esas sustancias hacen que se potencie el efecto del sol produciendo quemaduras o manchas oscuras en la piel que, generalmente, aparecen al día siguiente de la exposición".
Hay que recordar que el daño que produce la exposición al sol es acumulativo y se considera irreversible, la piel tiene muy buena memoria y reflejará los efectos generados desde la primera exposición.
No te derritas
Trata de mantenerte en ambientes frescos.
· Programa la actividad física temprano en la mañana o casi al anochecer, cuando la temperatura ambiental es menos alta.
· Utiliza ropa apropiada de algodón ligero o de los nuevos tejidos sintéticos que manejan las marcas deportivas y que permiten la ventilación adecuada y la evaporación del sudor.
· Báñate varias veces al día.
· Bebe suficientes líquidos: agua, jugos o bebidas con electrolitos.
· Evita las bebidas alcohólicas, que aumentan la pérdida urinaria de agua.
· Utiliza bloqueador solar.
· Atiende a las manifestaciones anormales tales como sed excesiva, boca seca, ojos sin brillo, llanto sin lágrimas, baja sudoración y producción de orina, baja presión arterial, agotamiento o calambres musculares, síntomas de deshidratación y golpe de calor.
· Mantén el contacto con tu médico, cuando menos telefónicamente, y si es necesario acude de inmediato al consultorio u hospital.
¡Ojo con los mayores!
Hay adultos mayores que no quieren cambiar sus hábitos cotidianos, como no tomar agua antes de dormir para no levantarse al baño, salir en coche o transporte público a pleno mediodía o casi no beber líquidos porque con la edad van perdiendo la sed.
"En estos casos podrían desarrollar fiebre por el calor ambiental, conocida como hipertermia accidental, sufrir agotamiento por calor o deshidratarse", menciona el geriatra Ricardo Salinas.
"La deshidratación en este grupo de edad resulta muy grave, porque el sodio de la sangre aumenta demasiado y, en consecuencia, se producen alteraciones mentales que requieren de un manejo inmediato".
El tratamiento incluye líquidos intravenosos que se suministran de forma muy prudente, porque reemplazar el agua de manera rápida acarrea un daño cerebral irreversible y hasta la muerte.
El geriatra explica que el efecto a largo plazo de la exposición a rayos solares, entre los ancianos, puede observarse en lesiones de la piel de tipo canceroso.
"Desafortunadamente, muchos adultos mayores viven solos o presentan algún grado de discapacidad, por ello es muy importante que se preocupen por mantenerse en habitaciones frescas, que limiten su exposición al sol y consuman suficiente agua, ya que al envejecer se va perdiendo la sed".
El urgenciólogo Sanguino Pérez agrega que la mayoría de los ancianos toman medicamentos para varias enfermedades y algunos pueden disminuir la cantidad de sangre bombeada por el corazón, lo que dificulta que ésta llegue a la piel para enfriar el cuerpo.
"Estos pacientes ya tienen ciertos niveles o alteraciones de electrolitos y el calor acelera su pérdida, así que se deshidratan mucho más".
A cuidar a los niños
De pronto, un niño que permanece de pie en una asamblea se desvanece, u otro que practica futbol con el sol encima empieza a punzarle la cabeza.
Hay que estar alerta, podrían ser síntomas de un "golpe de calor" o "heat stroke".
Cualquiera puede ser víctima de los intensos rayos solares, pero los niños y los recién nacidos están más propensos, sobre todo cuando hay demasiada humedad.
"Si la humedad ambiental es alta, la evaporación no es suficiente para enfriar el cuerpo y viene una descompensación que se traduce en debilidad, calambres en las piernas o shock por la pérdida de líquidos y sales minerales como el sodio y el potasio, expresa el pediatra Juan Eduardo Lingow.
"El desmayo ocurre porque la sangre que circula hacia el cerebro no es suficiente, y al menor puede bajarle la presión", indica el especialista, quien añade que las quemaduras de la piel a causa del sol también provocan la pérdida de los mecanismos de compensación para extraer el calor a través de la dermis.
La mayor exigencia para sudar puede dar por resultado el sarpullido.
"En esta época se acostumbra usar ropa de algodón en colores claros para disminuir la cantidad de calor que se absorbe, y es una buena elección siempre y cuando sea holgada y ligera", comparte Lingow.
"Aunque últimamente se han desarrollado ropas de nuevos tejidos sintéticos, que permiten la transpiración".
El pediatra dice que a los niños hay que bañarlos varias veces, ofrecerles agua, incluso sueros para hidratación y bebidas utilizadas por los deportistas, pero esto último no aplica para quienes padecen diarrea, ya que el menor perderá aun más líquidos.
"Tener las habitaciones ventiladas con aire acondicionado está permitido para todas las edades".